Death Valley

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Tocaba seguir viaje, y nos tocaba visitar uno de los lugares más espectaculares que he visto (mi señora no opina lo mismo), el Death Valley o Valle de la muerte. Pero un lugar con un nombre así requiere que uno se dirija a él con cierta preparación.

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Después de hacer el check out directamente desde el televisor de la habitación recuperamos el coche y nos dirijimos a un Wal-Mart, concretamente éste. Teníamos que comprar algunas cosas imprescindibles, una nevera, comida y bebida y hielo. Una nevera de porespán puede costar unos 10 dólares como mucho, la comida y bebida dependerá de qué compréis y el hielo unos 2 o 3 dólares la bolsa. ¿Es esto imprescindible? Sí, y llenar el depósito de gasolina no está de más.

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El Death Valley es el lugar más cálido del planeta, en verano la temperatura llega fácilmente a los 50ºC (no hay error, no quería teclear un 4), en teoría ya era otoño pero la temperatura superaba tranquilamente los 40ºC. La única manera de no necesitar agua es cruzando aquello sin pararse ni salir del coche, y como ésta no era nuestra idea nos tuvimos que aprovisionar.

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Ya en uno de los primeros puntos para parar vemos carteles avisando de los riesgos del calor extremo. Hay que llevar agua, gafas de sol, y se puede salir a pasear pero sin perder el coche de vista en ningún momento. También es conveniente estar atento al indicador de temperatura del motor, y es probable que en alguna subida tengáis que desconectar el aire acondicionado, hacedlo, no es un buen sitio para que el coche te deje tirado: poco tráfico fuera de las vías principales y prácticamente sin cobertura.

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Es un parque natural, no recuerdo que nos pidieran el abono para entrar, y también es el «hogar» del «correcaminos» o «roadrunner» un animal que existe realmente (aunque no exactamente como el de la serie) pero que no llegamos a ver. Es el punto más bajo del hemisferio occidental, antiguamente era un mar que se secó, el nivel de sal en tierra hace que sean pocas las especies que pueden vivir en algunos lugares del valle. Ofrece unos paisajes absolutamente fascinantes.

Badwater Basin es el punto más bajo, y no pudimos ir, la carretera estaba cortada por inundación (flooded), que parece una broma en un desierto. Seguimos ruta más o menos hacia nuestro destino del día, parando cada poco para hacer fotos y caminar unos metros por el desierto (sin perder de vista el coche). A cada gasolinera que veíamos repostábamos , quizás en esto nos pasamos de prudentes. Nos dirijimos a un ghost town, concretamente Rhyolite.

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El edificio más entero de Rhyolite

El edificio más entero de Rhyolite

Ghost town significa pueblo fantasma,y eso es exactamente lo que es. En algún momento, mientras las minas funcionaban hubo un pueblo, cuando se abandonaron las minas se abandonó el pueblo. Recordemos que estamos en el desierto, un lugar donde no crece prácticamente nada, tiene que haber muy buenos motivos para quedarse en un lugar tan inhóspito. Y a Rhyolite llamarlo pueblo, incluso fantasma, resulta un poco excesivo.

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DV_D1_15Después de Rhyolite ya tiramos para nuestro alojamiento, parando de vez en cuando para tomar fotos del impresionante paisaje.

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Nos alojamos en Panamint Springs,un lugar en medio de la nada, al lado de una gasolinera, con pequeñas cabañas adosadas tipo motel (simples pero cómodas y con ventilador en el techo) y un edificio que hacía de bar, donde cenamos unas pizzas bastante decentes. La cobertura de mobil o el wifi eran prácticamente inexistentes, al menos a aquellas horas. Si sois de los que vais informando a la familia de vuestros movimientos avisad que podéis estar sin cobertura en esta zona (avisad antes de ir se entiende).

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Las habitaciones

Las habitaciones

El "buga"

El «buga»

¿Una terraza? ¿A pleno sol?

¿Una terraza? ¿A pleno sol?

Habíamos madrugado bastante y aún teníamos por delante un día con muchos kilómetros, así que fuimos a dormir en seguida.

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