Atenas, hasta la próxima

Un día com poca historia y pocas fotos. Un último día muy típico, recojer la habitación, disfrutar del desayuno del hotel (muy bueno) y dejar allí las maletas, y pasear sin rumbo. Las cosas principales ya las habíamos visto así que nos quedava pasear haciendo tiempo y comprar souvenirs. Además en teoría no había huelga pero queríamos ir al aeropuerto con tiempo suficiente.

Al fondo nuestro hotel.

Visitamos con un poco de calma las columnas del templo de Zeus Olímpico, de unas medidas colosales. Y nos sirve la misma entrada de la Acrópolis, hemos sacado mucho rendimiento a esos 12 euros.

Vamos a Plaka a por los souvenirs, tomamos una cerveza en una terraza al sol y comemos. Otra vez un almuerzo magnífico a muy buen precio, con este almuerzo nos despedíamos de Grecia.

Al hotel a recojer las maletas y metro hacia el aeropuerto, esta es su página web en castellano. Llegamos muy bien al aeropuerto (una hora de trayecto en total) y allí nos toca esperar nuestro vuelo que va con retraso y así ponemos fin a esta escapada griega y le decimos hasta la vista a Atenas.

Atenas bajo la lluvia

La verdad es que hasta el cuarto día en la ciudad el tiempo nos había respetado bastante. Temperaturas suaves que bajaban un poco si aparecían nubes o a última hora del atardecer, lo normal. Pero la tregua se acababa. Habíamos visto lo más importante, así que nos tomaríamos con calma lo que quedaba.

Vamos hacia Monastiraki, que hay mercado y además algunas cosas que queremos ver: el Ágora romana, la Biblioteca de Adriano y el Ágora antigua.

El Ágora romana solo la vimos por fuera, y por cierto la entrada de la Acrópolis nos dio acceso a la Biblioteca de Adriano, el Ágora antigua y al día siguiente nos lo daría al templo de Zeus Olímpico que veíamos desde el hotel. Esto es el Ágora romana:

El recinto de la Biblioteca es bastante grande, con poca cosa aún en pie.


Y el Ágora antigua es un espacio simplemente inmenso pero donde solo queda en pie templo dórico, y muchos restos, no hicimos una visita completa porque la lluvia ya nos estaba empezando a cansar. Cuenta con unas vistas muy interesantes.

Como en toda la maña no paró de lloviznar, después de almorzar en un restaurante de Monastiraki petado de gente (turistas y griegos) pero senzillo y típicamente griego (de verdad, no de postal), fuimos para el hotel para una siesta hasta la hora de cenar, al menos estaríamos secos y disfrutaríamos de una habitación de un 4 estrellas. Mañana tocaba volver.

 

Atenas, madrugamos para visitar la Acrópolis

Nos levantamos a las 6, estamos desayunando a las 7 (sí, de vacaciones llevamos un ritmo relajado) y estamos en la cola de las taquillas para subir a la Acrópolis a las 8, tenemos delante a muy poca gente. Es el monumento más visitado de Atenas (con mucha razón) y estamos en temporada alta, o sea que nuestra recomendación es madrugar, además de poca cola habrá poca gente (esto es relativo) allí arriba.

Ya nos comenzamos a conocer el parea que va por la falta del monte donde está situada a Acrópolis, con su impresionante Odeón de Herodes Ático.

La entrada vale 12€ y nos servirá para más atracciones arqueológicas. Entramos por la puerta de los Propileos. Era tan temprano que nos encontramos con un pequeño grupo de soldados griegos que bajaban de la montaña (marcando el paso), supongo que los responsables de hizar la enorme bandera griega que ondea en lo alto.

Hacemos fotos al tempo de Nike Áptera, jónico, y sólo cruzar la entrada allí lo tenemos.

A la izquierda el Erecteón, con sus caríatides, y a la derecha la obra maestra del dórico, el Partenón. Casi 2500 años de mármol, cuna de la civilización. No puedo dejar de repetir que venir temprano ha sido un acierto.

Esto era la estrella del viaje, y el motivo para escojer Atenas, y lo vale, a partir de aquí ya todo iria en bajada. Al salir de allí arriba vamos hacia el estadio Panathinaikó, que el dia antes nos encontramos prácticamente cerrado.

La entrada incluye la posibilidad de visitar un pequeño museo montado en el interior con una muestra de todos los carteles olímpicos y las diferentes antorchas que se usaron. Es bastante interesante, pero lo impresionante es el estadio, de unas dimensiones mucho más que respetables para estar hecho a finales del siglo XIX imitando los estadios clásicos (los estadios tal y como los conocemos y los campos de fútbol, con alguna excepción, son pura arquitectura del siglo XX en adelante).

Remontamos por el parque que hay desde allí a la plaza Síntagma, y allí cogimos el metro. Queríamos ver el Pireo y para eso necesitábamos metro y transbordo, lo conseguimos sin perdernos. La parte donde nos deja el metro es poco agraciada, es desde donde salen los ferris hacia las islas, en verano tiene que ser un no parar. Después de almorzar en un lugar pequeño cerca del mercado (nos pusimos hasta arriba de pescado por 25€) llegamos a la parte de puerto deportivo, y aquí el paseo es más agradecido.

Volvemos al centro y al hotel a descansar un poco hasta la hora de salir a cenar. Queríamos cenar en Monastiraki pero acabamos en un rincón chulísimo de Plaka, un restaurante con música en vivo donde cenamos bastante bien por 39€. Sé que repito mucho los precios, es que me costaba creer que comiéramos dos personas por este precio.

Un par de fotos nocturnas de Plaka hechas con el movil para cerrar esta entrada.

Atenas, primer día (completo)

Nos levantamos, desayunamos en el hotel y nos dispusimos a pasear. El 25 de marzo, fiesta nacional, nos parecía que la Acrópolis estaba cerrada pero no así el museo que hay al pie de la montaña con todas la obras de arte que los ingleses no se llevaron al British Museum. Pero en Grecia la fiesta nacional significa ejército, y el desfile lo teníamos prácticamente en nuestro hotel.

Grecia tiene un ejército grande, sobretodo comparado con otros ejércitor de paises con una población similar. También tienen un conflicto con Turquía, sobretodo por la isla de Chipre, y Turquía es muy grande así que no parece que Grecia, pese a los recortes, reduzca efectivos militares.

El museo de la Acrópolis estaba abierto, es una visita obligada. Al mismo nivel que la Acrópolis en sí y el Partenón.

Las vistas del Partenón son constantes y se irán repitiendo mucho, no me pienso disculpar, ¡esto es un viaje a Atenas!

Saliendo de allí estábamos un poco sin saber a dónde ir, y decidimos tirar para el hotel y pasear por el parque que veíamos desde el comedor. Las columnas corintias del templo a Zeus Olímpico dejan intuir un templo de unas dimensiones colosales.

Llegábamos a un sitio conocido gracias a la televisión como escenario de manifestaciones. Aunque la situación en Grecia no ha mejorado tampoco encontramos un mal ambiente. Supongo que la gente se acostumbra a todo, o se resigna, en fin, en la plaza Síntagma aprovechamos para refugiarnos de la lluvia en un bar.

La guardia nacional, luego volveremos a ella.

Tiramos hacia Monastiraki, y nos encontramos con esta iglesia bizantina (con un aspecto que recuerda a nuestro románico) del siglo XI, la iglesia  Kapnikarea.

Y ya en seguida en el centro-centri de la zona de Monastiraki.

Una vez aquí remontamos hacia arriba, la calle que subía tenía unas buenas vistas y ¡ya era hora de probar una musaca! Es el plato nacional, y prácticamente todos los restaurantes lo preparan, el precio y la calidad pueden variar pero no es un plato ligero, aún así es ideal si tenéis que caminar.

El día anterior lo habíamos empezado a ver, pero hoy confirmábamos que se podía comer bien y barato en Atenas. No es una locura y hay que mirar precios antes de entrar, esto también.

Y el almuerzo, con las vistas, fue fantástico.

 

Queríamos visitar el Monte Licabeto, esto quería decir que teníamos que desandar el camino, volvimos por una calle menos turística y contemplamos una Atenas más real.

De nuevo en la plaza Síntagma pudimos ver el espectacular cambio e guardia. El uniforme parece ridículo, pero no os fiéis de los soldados con uniformes ridículos, la Guardia Suiza Pontificia tiene un uniforme absurdamente ridículo pero son un cuerpo militar de élite. Y juraría que es el mismo caso.

Al Monte Licabeto se llega con un teleférico. ¿Quiere esto decir que nos ahorraremos una subida? A medias. Es uno de esos teleféricos que van bajo tierra, y no se coge precisamente al pie, más bien a media montaña. Una montaña completamente urbanizada, o sea que a subir y hacer escaleras y resoplar… Después por 7€ el teleférico nos dejará en la cima de esta montaña (dónde debe hacer siglos que no se ven los lobos que le dan nombre).

Las vistas son espectaculares, se ve toda Atenas, sorprenden las dimensiones de la ciudad, es realmente muy muy grande.

Además, la luz y las nubes daban un aspecto fantástico, sobretodo hacia la parte del puerto.

Tirando de zoom no era difícil pillar los monumentos más destacados.

En algún momento teníamos que hacernos la típica foto.

De bajada se puso a llover con ganas y nos refugiamos en un bar, al salir fuimos de camino al hotel pasando por el estadio Panathinaikó, donde ya no pudimos entrar por la hora que era.

Se construyó en el siglo XIX, no es un monumento de la Grecia Clásica, pero fue dónde se celebraron los primeros juegos olímpicos de la era moderna en 1896.

Ya en el hotel aprovechamos para descansar un poco antes de ir a Plaka a cenar. Pero nos fuimos fijando en los nombres de las calles para no perdernos al volver. Comimos en una terraza de un bar, en una parte de calle en subida llena de escaleras y terrazas de bar. Comimos muchísimo y no nos pudimos acabar la comida, entre los dos no llegó a los 40€ en plena zona turística. Este iba a ser un viaje en el que disfrutaríamos comiendo.

Gracias a habernos fijado pudimos volver al hotel en seguida. Y nos convenía dormir, al día siguiente nos tocaba madrugón, ¡pero iba a valer la pena!

Atenas, llegada

Visitar Grecia y poder ver en persona el Partenón es una cosa que siempre me había interesado, con esta idea y poco más decidimos nuestro viaje de Semana Santa. También tenía interés en saber si podría leer los carteles con el griego clásico que apredí en 3º de BUP (hice letras puras).

La primera impresión del país no fue la mejor. El aeropuerto está conectado con la ciudad via metro, tren y bus, pero tanto el metro como el tren estaban en huelga, huelga absoluta y en todas las pantallas sólo se leía STRIKE, ni rastro de servicios mínimos, quizás ni existían. Yo estoy a favor de las huelgas en general y sólo me acordé de las madres de los trabajadores en una huelga (la huelga o lo que fuera de controladores aéreos de diciembre de 2010). Tocaría llegar a Atenas en bus.

El bus X95, por 6€ nos llevó a la ciudad. Un bus prácticament colapsado de gente, que hacía lo que buenamente podía, hicimos un buen rato de cola y después más de dos horas de viaje, enlatados y de pie, hasta llegar a la plaza Syntagma. Y desde allí andando hasta el hotel. Cuando preparábamos el viaje y mirábamos dónde alojarnos encontramos una oferta en un hotel de 4 estrellas y ni nos lo pensamos, era este.

Nos registramos, dejamos las maletas y salimos, eran casi las cinco y no habíamos comido, caminamos dirección a la Acrópolis y comimos alguna cosa parecida a un kebab, y ya con el apetito tranquilo caminamos por el paseo que hay rodeando la Acrópolis. Es la foto de Atenas, es el lugar, y a esa hora, con el cambio de luz del crepúsculo, era espectacular.

Fue una toma de contacto muy rápida con la ciudad. Y las primeras sensaciones no eran del todo buenas. La ciudad parece caótica y el tráfico es infernal, y las aceras estan muy hechas polvo, gran parte de la ciudad está así como dejada (no haré el chiste ese de “ya podrían repintar el Partenón”), quizás es un efecto de la brutal crisis que sufren o quizás este es el aspecto normal de la ciudad.

Nos habían recomendado para pasear y comer las zonas de Plaka y Monastiraki, y es lo que hicimos, y nos perdimos a la hora de volver al hotel. Una cosa buena de Atenas son los precions, mirando un poco es posible cenar a precios de lo más razonables, pero hay que mirar que allí (como aquí) también les encanta meter la gran clavada a los turistas.

This is Anfield

Esto fue una escapada de fin de semana para celebrar mi cumpleaños. Soy futbolero, moderadamente al menos, y una cosa que quería vivir era el ambiente en un campo de futbol inglés, y un campo que tiene una mítica especial que me hacía ilusión era el campo del Liverpool F.C., Anfield.

liverpool_2015_12Se dice de Liverpool que es una ciudad con dos cosas, los Beatles y el equipo de futbol (y el equipo es el Liverpool F.C., aunque los del Everton se quejen). Es bastante cierto, la ciudad vivía gracias al puerto y es la típica ciudad inglesa industrial, nada que ver con Londres.

livjlAterrizamos en el aeropuerto John Lennon, y allí cogimos un bus (el 82A) que nos dejó a tocar del Ibis donde nos ibamos a alojar enfrente del Albert Dock. Este hotel también está muy cerca del complejo (con estación de autobuses) Liverpool One, muy útil para volver o moverse por la ciudad en bus.

Dos cosas de la llegada a Liverpool: primero el tiempo, típicamente británico con lluvia y viento y frío… y luego los semáforos. Los semáforos en Liverpool parecen estar rematadamente mal colocados. Llegas a un paso de peatones y empiezas a buscar el semáforo al otro lado y no hay manera, hasta que girando la cabeza lo encuentras y no te explicas a quién se la ha ocurrido poner el semáforo allí. Para poder ver el semáforo y saber si puedes pasar tienes que girar la cabeza de manera que ves de cara los coches que vienen, y esto en un país donde los coches circulan al revés es un detalle. Tenemos tan interiorizado que los coches circulan por la derecha que no seríamos los primeros continentales atropellados por un coche que no hemos visto venir.

liverpool_2015_01Fuimos primero al Albert Dock, porqué lo teníamos ahí delante y porque comer algo empezaba a ser urgente.

liverpool_2015_02liverpool_2015_03liverpool_2015_04Era una escapada de dos noches fuera, aprovechamos esta primera tarde para pasear e intentar irnos refugiando de una climatología muy poco amable. Fuimos paseando, nos acercamos al centro, y pasamos por Chinatown donde cenamos. La verdad es que después de haber visitado Chinatowns com los de Londres, New York y sobretodo San Francisco, el de Liverpool nos pareció muy muy pequeño, muy poca cosa, de todos modos pudimos cenar bastante bien a un precio muy razonable (y con el tiempo que hacía las sopas entraban de coña).

liverpool_2015_05liverpool_2015_07También pasamos delante de The Cavern, y entramos un rato, hay un poco de confusión sobre el lugar donde tocaron los Beatles en sus inicios realmente, y como todos los bares de la zona quieren hacer negocio cuesta sacar algo en claro.

liverpool_2015_06liverpool_2015_10_1liverpool_2015_10_2Fuimos a dormir, el plato fuerte era el dia siguiente.

Tocaba visita a Anfield. Mi señora intentó comprar entradas pero fue imposible, se vendieron en 5 minutos. Nuestro plan era ir a Anfield que tendría un aspecto guapo en día de partido, hacer el tour por el campo y mirar si por un casual podíamos comprar dos entradas, si era que no pues veríamos el partido algún pub cercano.

liverpool_2015_08liverpool_2015_09liverpool_2015_10Buscamos un lugar donde tomar un desayuno inglés normalito (huevos, bacon, judías, tomates…), y después a esperar en el frío al bus que nos llevaba y dónde pude preguntar a otro pasajero “Is this Anfield?” al acercarnos al campo.

liverpool_2015_13Como aún faltaba para nuestro tour preguntamos si sería posible comprar entradas y fuimos hacia las taquillas. ¡Y sí! No estaban juntas (aunque sí muy cerca), y no eran baratas, pero hicimos las gracia y las compramos, veríamos el partido Liverpool contra West Bromwich Albion.

liverpool_2015_11Visitamos el campo, el museo, vimos el cesped y el único banquillo donde se sientan los dos equipos, nos comentaron que el vestuario visitante no está insonorizado para acojonar a los jugadores que el público rugiendo, y no pudimos visitar los vestuarios por ser match day, pero sí el pasillo. Los jugadores han de saltar al campo por un pasillo muy estrecho y con un cartel mítico.

liverpool_2015_14¡Y el campo!

liverpool_2015_15El partido era a las 4 de la tarde, así que buscamos dónde comer algo, tomamos hamburguesas en un pub cercano y ya estábamos en el campo un buen rato antes del partido. Las gradas estaban cubiertas y no se notaba la lluvia fina, y el ambiente era inigualable con el campo completamente lleno.

liverpool_2015_16Un detalle, antes del partido el público, todo el público, canta You’ll never walk alone, pone la piel de gallina:

El partido acabó con un 2-2, pero como el equipo de casa empató en tiempo de descuento coló como una victoria de los muchachos de Klopp.

liverpool_2015_17La salida fue complicada porque todas las calles de los alrededores estaban cortadas al tráfico y nos tuvimos que alejar bastante para poder coger un bus.Al final pillamos uno hacia Liverpool One que lo teníamos cerca del hotel.

liverpool_2015_18Entre una cosa y otra habíamos hecho el día, cenamos en el Albert Dock (concretamente aquí) y al salir hicimos algunas fotos nocturnas.

liverpool_2015_19liverpool_2015_20liverpool_2015_21Al día siguiente tocó deshacer el camino hacía el aeropuerto y volver a casa. Celebré mi cumpleaños haciendo algunas de las cosas que más me gustan, viajar y ver un partido en Anfield que era algo con lo que soñaba desde hacia tiempo.

liverpool_2015_22

Despedida en Venice

El último día tuvo muy poca historia, salimos del hotel y fuimos hacia Los Angeles, concretamente a un Motel 6 en Inglewood, al lado del LAX. Los Motel 6 son una cadena de hoteles muy presente en California, hoteles senzillos, baratos y fiables.

Después de los poco menos de 400 kilómetros de viaje no queríamos meternos en las autopistas, así que fuimos a lo seguro, fuimos a almorzar, pasear y pasar la tarde a Venice, que nos había gustado unos días antes. Comimos en el Sidewalk Cafe, yo concretamente una pizza Cormac McCarthy, que ya son ganas de poner un nombre de escritor a una pizza.

pizzaY ya con el estómago mejor, a pasear por el paseo marítimo de Venice.

venice_01venice_02venice_03venice_04Este skater vino a pedirme pasta por haberle hecho fotos, no pagué, creo que me insultó.

venice_05Ya hablé de Venice en esta otra entrada, es un buen lugar para pasar el rato, sobretodo si no tienes ganas de jugar a la lotería que suponen las autopistas, tanto te puedes pasar veinte minutos como dos horas para el mismo trayecto.

venice_06venice_07venice_08venice_09El cartel demuestra que son gente previsora. En ese paseo marítimo también es posible comprar recuerdos, y piezas de ropa, elegantes y de buen gusto como podéis ver en la foto.

spankY nada más, esto ya está.

venice_10venice_11venice_12Puesta de sol y final de viaje, un grandísimo viaje, el mejor que hemos hecho… ¡de momento!

sunset

Pacific Coast Highway

pch_01Esto se acababa, teníamos dos días para hacer la vuelta a Los Angeles y coger en el LAX el vuelo que nos traería de vuelta a casa (pasando por Estocolmo). Teníamos que recorrer la distancia que separava San Francisco de Los Angeles, con una parada en San Simeon para pasar la noche y si teníamos tiempo visitar el Hearst Castle (o el castillo de Ciudadano Kane, como prefiráis).

pch_02pch_03pch_04La ruta más rápida es por autopistas, pero trasteamos el GPS y fuimos siguiendo las indicaciones hacia PCH o Pacific Coast Highway, una de les primeras autopistas de los Estados Unidos y un paseo por un balcón sobre el mar. El Oceáno Pacífico por un lado y el Big Sur por el otro.

pch_05pch_06pch_07Y nada más, llevábamos algo de comer y bebida, le estábamos sacando partido a la nevesa comprada en Las Vegas. Coche y paisajes espectaculares, y una buena kilometrada.

pch_08Antes de llegar a San Simeon vimos un aparcamiento prácticamente a pie de playa lleno de gente, pero nadie bajaba a la playa. Había una colonia de leones marinos, y de hecho estaba prohibido acercarse (además tiene que ser peligroso).

pch_09pch_10pch_11pch_12pch_13Al llegar a San Simeon fuimos hacia el Hearst Castle, pero acababa de marchar el último grupo y ya no había visitas hasta el día siguiente. Pero al día siguiente teníamos que llegar a Los Angeles, así que sacrificamos esta visita (en realidad el sacrificio fue de mi señora, yo el castillo lo visité en un viaje anterior en el 2007).

pch_14pch_15pch_16pch_17pch_18En el hotel reservamos hotel para el día siguiente en Los Angeles y cerca del LAX, sabíamos lo que era el tráfico en esa ciudad y no queríamos riesgos. Y nos acercamos desde el hotel al mar, a la playa a disfrutar de las puestas de sol en el Pacífico y a hartarnos de hacer fotos.

pch_20pch_21pch_22pch_23pch_24pch_25pch_26Cenamos en un restaurante mejicano (juraría que este pero no estoy del todo seguro), y a dormir, el viaje se iba acabando.

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San Francisco 3 de 3. Alcatraz, Japanese Garden, Golden Gate Bridge

Era nuestro último día en San Francisco, y tocaba una de las visitas que ya traíamos reservada desde casa. No era temporada alta, pero aún así había muchos turistas, además era día 12 de octubre que en Estados Unidos también es festivo, o sea que fue una buena idea tenerlo ya atado.

sf_03_01Llegamos hasta el puerto, bajamos en Fisherman’s Wharf  y nos acercamos al Pier 33 desde donde salen los Alcatraz Cruises y nos ponemos pacientemente en la cola para embarcar. Había mucha gente pero bien organizada, así que fue bastante rápido.

sf_03_02sf_03_03La travesía dura poco, quince minutos, veinte como mucho, y llegamos a la siniestra Alcatraz. Al llegar veremos una pintada, recuerdo de la ocupación de la isla por parte de indios americanos, o americanos nativos, o miembros de las primeras naciones, entre 1969 y 1971.

sf_03_04sf_03_05sf_03_06Alcatraz es conocida por ser una cárcel, una de las más duras, allí iban aquellos de los que se esperaba ya nada, el final de la escapada. Funcionó como prisión federal entre 1933 y 1963, la isla había tenido otros usos con anterioridad.

sf_03_07sf_03_08sf_03_09sf_03_10Leyendas al margen la visita vale mucho la pena, aunque el estado de las instalaciones no es exactamente óptimo. El aire del mar y el relativo aislamiento y la dependencia del transporte en barco para abastecimiento (o para llevar a los hijos de los funcionarios, que vivían en la isla, a la escuela) hicieron esta prisión demasiado cara. Además, la fama de prisión inviolable sufrió un duro revés con la fuga de 1962.

En la entrada pasamos por donde pasaban los nuevos, todo el tema del ingreso en prisión, ropa y duchas.

sf_03_11sf_03_12sf_03_13La visita incluye audioguía en todos los idiomas, os la recomiemdo, así podéis iros informando mientras paséais por las dependencias de la cárcel.

sf_03_14sf_03_15sf_03_16Se pueden ver las celdas, y las celdas de castigo y el lugar por donde se supone que escaparon los fugados de 1962. El edificio no deja de ser una cárcel, no es la visita más festiva que se puede hacer pero vaya, tampoco es como visitar un campo de concentración (y sé lo que digo, he visitado tres: Mauthausen, Dachau y Terezin).

sf_03_17sf_03_18Desde los patios y la parte exterior de la cárcel se tienen unas muy buenas vistas de San Francisco y el Golden Gate Bridge.

sf_03_19sf_03_20sf_03_21sf_03_22sf_03_23sf_03_24También se visitan las dependencias de los funcionarios, trabajar en un sitio así, viendo San Francisco allí a tocar, tiene que ser aún más duro, la parte buena del trabajo es que incluia la casa, la parte mala es que era allí, con ellos, y en caso de motín la cosa se podía poner muy fea, como en 1946.

sf_03_30sf_03_31Y las celdas de los que se escaparon, se hizo una película y todo con Clint Eastwood, con el muñeco que pusieron para que no se viera que se habían marchado.

sf_03_32Vistas de San Francisco, tirando de zoom de la cámara:

sf_03_28sf_03_29Más fotos de las dependencias y una foto que como bibliotecario y friki del tema no podía dejar de hacer:

sf_03_33sf_03_26Con esto y la preceptiva pasada por la tienda (donde me compré un libro sobre la ocupación de la isla por parte de los indios americanos) volvimos a tierra firme (en San Francisco esto es una expresión no literal).

sf_03_34sf_03_27Comimos en uno de los muchos garitos de Fisherman’s Wharf (nada del otro jueves pero a un precio que tampoco era un atraco). Hicimos una pasada por el hotel con la idea de hacer un poco de siesta pero justo cuando llegamos querían entrar a hacer las habitaciones, así que nos pusimos en marcha y cogimos el coche, que no habíamos tocado desde que llegamos.

sf_03_45sf_03_46Nos dirigimos hacia Golden Gate Park, un parque muy muy grande, dentro hay algo que merece la pena visitar: el Japanese Tea Garden. Aparcarmos el coche por el parque (en Estados Unidos los parques son tan grandes que se puede apacar en las calles que los cruzan) y aflojamos los 8$ por persona para entrar, el lugar es sensacional.

sf_03_35sf_03_36sf_03_37sf_03_39sf_03_40sf_03_41sf_03_42sf_03_43Es recomendable tomar un té allí para empaparse de la atmósfera, es lo que hicimos antes de volvernos a mover, aún nos quedaba una cosa.

sf_03_38sf_03_44Llevaba todos estos días prometiendo a mi señora que conocía el mejor sitio para hacer fotos del puente, del Golden Gate. La vez anterior que estuve en San Francisco me llevaron a ese punto, las posibilidades de encontrarlo no eran excesivas. Me llevó gente local, a las tantas de la noche y después de un día agotador, aún así lo encontré.

sf_03_47Se trata de dirigirse al Golden Gate Bridge Welcome Center, hay que ir al Golden Gate y está señalado antes de llegar. Hay un aparcamiento (de pago) y unas buenas vistas del puente. Este no es el sitio. Hay que salir del aparcamiento, dejar atrás el puente y bajar hacia el mar, en no mucho rato hay una salida a la izquierda, muy cerrada, Fort Point, seguid el desvío hasta el final para hacer las mejores fotos posibles del puente.

sf_03_48sf_03_49sf_03_50Si además es el crepúsculo podéis aprovechar para hacer fotos con el cambio de luz o ya de noche. Es un lugar solitario que conocen los locales y los surfistas.

sf_03_51sf_03_52sf_03_53sf_03_54sf_03_55sf_03_56sf_03_58sf_03_59sf_03_60sf_03_61sf_03_57Ya de noche volvimos al hotel a dejar el coche y fuimos a cenar, esta vez a un restaurante vietnamita, el Saiwalks, y la camarera, también en este restaurante, era hispana. La proporción de hispanos en la hostelería es demencialmente alta, muy útil si el inglés os cuesta.

12112012_10207880294590293_8853198984704475519_nY con esto se acababa San Francisco y prácticamente las vacaciones, teníamos que volver a poner rumbo a Los Angeles para la vuelta.

San Francisco 2 de 3. Mission, Painted Ladies, Lombard Street

12119122_10207873158531896_5512045124654073125_nNos levantamos sin primsa, teníamos la visita a Alcatraz reservada para el día siguiente y el día antes ya habíamos visto algunas cosas. Salimos, andamos un poco y encontramos un lugar donde sentarnos a ver pasar la vida. Encontramos unas sillas en la calle, en un lugar donde no paraban de pasar los geniales tranvías de la ciudad, y nos dedicamos aver pasar los tranvías, disfrutar del sol y un refresco. Pasamos así un buen rato mientras decidíamos que haríamos a continuación.

12108117_10207873139091410_5263193254949805486_nSF_02_14SF_02_15SF_02_16SF_02_17SF_02_18SF_02_19San Francisco en domingo es una fiesta. A la gente le encanta hacer deporte y el uniforme del domingo es ropa para hacer running o andar o lo que sea que hagan. Y los que no caminan hacen el brunch, o van de bares, o pasean al sol como nosotros a tocar de Castro y de la plaza Harvey Milk.

SF_02_11SF_02_12Una de las cosas típicas de visitar en San Francisco es la Mission Dolores (sí, sin acento y con dos eses), la primera iglesia construida por los españoles cuando colonizaron estas tierras. Como en Europa las iglesias eran mucho más que lugares para rezar, acababan siendo el centro neurálgico de una población que sobrevivía en un ambiente relativamente hostil, con gente que ya estaba ahí antes (aunque los “indios” de esta zona eran bastante pacíficos y no hubo excesivos conflictos) y muy muy lejos de casa. Mission Dolores es el origen de la actual ciudad de San Francisco y el edificio más viejo en pie, que data del siglo XVIII (esto en Estados Unidos es historia antigua). En cuanto sabemos a dónde queremos ir tranvía o bus y ¡para allá!

SF_02_04Hay que pagar entrada, se ven las iglesias, la actual y una reconstrucción de la original, y el cementerio, en domingo es una zona bastante animada.

SF_02_02SF_02_03SF_02_05SF_02_06SF_02_07SF_02_08SF_02_09Después quisimos ver otra cosa típica, las painted ladies (señoras pintadas), unas casas típicas de San Francisco, las más conocidas son las de Alamo Square. Y aquí pudimos ver la amabilidad de la gente de esta ciutat. En la parada del bus una chica estaba indicando a unos turistas como ir a un sitio concreto y cuando acabó nos miró a nosotros y nos explicó como ir a las painted ladies, no era necesario porque lo habíamos mirado pero se agradece. Al bajar del bus lo mismo, sacamos el mapa a medio trayecto entre la parada y Alamo Square y una persona que pasaba por la calle nos preguntó dónde íbamos y nos confirmó que íbamos bien.

SF_02_10SF_02_21SF_02_22SF_02_2012111993_10207873388417643_4008550267475238664_nCastro, Mission, Painted Ladies… ¿qué nos quedaba? El almuerzo. Compramos unos burritos ecológicos en un super (si os gusta la comida sana aquí os pondréis las botas) y volvimos al punto dónde nos habíamos parado por la mañana. Y cogimos un tranvía hacia abajo a la zona del puerto. Paseamos un poco y tomamos unas cervezas, el problema lo tuvimos para volver.

SF_02_24SF_02_25Hubo un accidente en Union Square y todo el tráfico que pasaba había quedado afectado, en veinte minutos en nuestra parada pasaron cuatro autobuses 39 en la otra dirección pero ninguno en la nuestra, tomamos la decisión de volver a pie. La parte buena es que pudimos disfrutar de las vistas, sobretodo de Alcatraz (que visitaríamos al día siguiente) y la Coit Tower.

SF_02_23SF_02_30SF_02_27SF_02_31También pasamos por la calle Lombard, famosa por las curvas que tiene para salvar el desnivel. en toda esa zona es fácil ver una señal que recomiendo aparcar el coche a 90º de la acera, por si fallan los frenos no tener que ir a sacarlo del fondo de la bahía. Se puede pasar por la calle en coche, sólo de bajada (uno de las pocas calles de un solo sentido), y como podéis ver por las fotos es uno de los puntos calientes de turistas (imagino que los vecinos estarán hartos).

SF_02_28SF_02_26SF_02_2912144908_10207874863934530_3708031208173186294_nSF_02_3210947281_10207874867574621_6610102479605278794_n12111975_10207874859174411_7591135225890283705_nSF_02_33SF_02_34Estábamos bastante cansados pero después de pasar por el hotel volvimos a la calle de los restaurantes molones, ¡cenamos mejicano!

mex1mex2Y después de bajar la cena con un par de cervezas al hotel a dormir.