Atenas bajo la lluvia

La verdad es que hasta el cuarto día en la ciudad el tiempo nos había respetado bastante. Temperaturas suaves que bajaban un poco si aparecían nubes o a última hora del atardecer, lo normal. Pero la tregua se acababa. Habíamos visto lo más importante, así que nos tomaríamos con calma lo que quedaba.

Vamos hacia Monastiraki, que hay mercado y además algunas cosas que queremos ver: el Ágora romana, la Biblioteca de Adriano y el Ágora antigua.

El Ágora romana solo la vimos por fuera, y por cierto la entrada de la Acrópolis nos dio acceso a la Biblioteca de Adriano, el Ágora antigua y al día siguiente nos lo daría al templo de Zeus Olímpico que veíamos desde el hotel. Esto es el Ágora romana:

El recinto de la Biblioteca es bastante grande, con poca cosa aún en pie.


Y el Ágora antigua es un espacio simplemente inmenso pero donde solo queda en pie templo dórico, y muchos restos, no hicimos una visita completa porque la lluvia ya nos estaba empezando a cansar. Cuenta con unas vistas muy interesantes.

Como en toda la maña no paró de lloviznar, después de almorzar en un restaurante de Monastiraki petado de gente (turistas y griegos) pero senzillo y típicamente griego (de verdad, no de postal), fuimos para el hotel para una siesta hasta la hora de cenar, al menos estaríamos secos y disfrutaríamos de una habitación de un 4 estrellas. Mañana tocaba volver.

 

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