Atenas, hasta la próxima

Un día com poca historia y pocas fotos. Un último día muy típico, recojer la habitación, disfrutar del desayuno del hotel (muy bueno) y dejar allí las maletas, y pasear sin rumbo. Las cosas principales ya las habíamos visto así que nos quedava pasear haciendo tiempo y comprar souvenirs. Además en teoría no había huelga pero queríamos ir al aeropuerto con tiempo suficiente.

Al fondo nuestro hotel.

Visitamos con un poco de calma las columnas del templo de Zeus Olímpico, de unas medidas colosales. Y nos sirve la misma entrada de la Acrópolis, hemos sacado mucho rendimiento a esos 12 euros.

Vamos a Plaka a por los souvenirs, tomamos una cerveza en una terraza al sol y comemos. Otra vez un almuerzo magnífico a muy buen precio, con este almuerzo nos despedíamos de Grecia.

Al hotel a recojer las maletas y metro hacia el aeropuerto, esta es su página web en castellano. Llegamos muy bien al aeropuerto (una hora de trayecto en total) y allí nos toca esperar nuestro vuelo que va con retraso y así ponemos fin a esta escapada griega y le decimos hasta la vista a Atenas.

Atenas bajo la lluvia

La verdad es que hasta el cuarto día en la ciudad el tiempo nos había respetado bastante. Temperaturas suaves que bajaban un poco si aparecían nubes o a última hora del atardecer, lo normal. Pero la tregua se acababa. Habíamos visto lo más importante, así que nos tomaríamos con calma lo que quedaba.

Vamos hacia Monastiraki, que hay mercado y además algunas cosas que queremos ver: el Ágora romana, la Biblioteca de Adriano y el Ágora antigua.

El Ágora romana solo la vimos por fuera, y por cierto la entrada de la Acrópolis nos dio acceso a la Biblioteca de Adriano, el Ágora antigua y al día siguiente nos lo daría al templo de Zeus Olímpico que veíamos desde el hotel. Esto es el Ágora romana:

El recinto de la Biblioteca es bastante grande, con poca cosa aún en pie.


Y el Ágora antigua es un espacio simplemente inmenso pero donde solo queda en pie templo dórico, y muchos restos, no hicimos una visita completa porque la lluvia ya nos estaba empezando a cansar. Cuenta con unas vistas muy interesantes.

Como en toda la maña no paró de lloviznar, después de almorzar en un restaurante de Monastiraki petado de gente (turistas y griegos) pero senzillo y típicamente griego (de verdad, no de postal), fuimos para el hotel para una siesta hasta la hora de cenar, al menos estaríamos secos y disfrutaríamos de una habitación de un 4 estrellas. Mañana tocaba volver.

 

Reseña de: Prostituto de extraterrestres, de Rafael Fernández

Último libre de Rafael Fernández, también conocido como Ezcritor. este no es un libro que te seduzca, te coge por las pelotas y te arrastra. Tal como iba leyendo las opciones se reducían a dos: o Rafa es un escritor cojonudo o está muy enfermo y muy fatal de lo suyo… tampoco son opciones excluyentes.

La historia de Mierda, Pedo, Merchi, Paca Rosa (sí, habéis leido bien), David… no hay buenos, todos son ejemplos de seres humanos despreciables, ni como comida para perros servirían (en caso de sentir aprecio por los animales). Pero no son simplemente malos, o no del todo. Están sus circunstancias.

Mierda está en un matrimonio que siente como una cárcel, Pedo también, Merchi está fatal desde que la violó un delfín (a mí no me preguntéis), Paca Rosa ha conseguido ser presentadora de televisión como nos podemos imaginar, y David era un policía normal hasta que decidió montar un pequeño imperios de prostitutas y… ¿para qué seguir?

No es un libro para todos. Los personajes son odiosos y toda la narración es en primera persona, o sea que tendréis homofobia, machismo, misogínia, clasismo, racismo y prácticamente cualquier cosa que os podáis imaginar por retorcida que sea, por ofensiva que resulte. No se puede decir eso de que los personajes eran buenos y el mundo les convirtió en lo que son, no del todo, ellos ya eran malos antes, pero no tanto, las circunstancias son las que han disparado esto, todos somos malos, pero hay quién decide soltar a la bestia…

Como ya me he leido todos sus libros (excepto uno infantil porque voy fatal de tiempo) puedo ponerme en plan erudito y situar este libro en su obra. No es uno de los libros protagonizado por si alter ego Sigmundo (sus aventuras de momento acabaron en El comedor de coños), es un libro completamente de ficción, no basado en su vida. Por tanto sería un poco como Un bebé o Los alucinantes viajes en el tiempo de los EEUU, escribir partiendo de la propia experiencia es una cosa, ponerse a inventar sin esta base (o sin esta base tan visible) tiene mérito, y conseguir una novela que no se caiga es una tarea dificil, y lo consigue, lo consigue con nota.

Hace años que Rafa se autoedita, cansado de recibir negativas de las editoriales o que le pidieran quitar las fotos y aflojar un poco en todo el tema de cosas ofensivas, se ha tirado a la piscina y ha conseguido triunfar y vender sus libros, libros 100% libres y salvajes, a un precio ajustado te los envía y te los dedica, y por cierto, le encontraréis este Sant Jordi en la parada de Alibri en Rambla de Catalunya 20 (BCN), de 8 a 9 de la tarde (o de 20:00 a 21:00h, como prefirais).

Atenas, madrugamos para visitar la Acrópolis

Nos levantamos a las 6, estamos desayunando a las 7 (sí, de vacaciones llevamos un ritmo relajado) y estamos en la cola de las taquillas para subir a la Acrópolis a las 8, tenemos delante a muy poca gente. Es el monumento más visitado de Atenas (con mucha razón) y estamos en temporada alta, o sea que nuestra recomendación es madrugar, además de poca cola habrá poca gente (esto es relativo) allí arriba.

Ya nos comenzamos a conocer el parea que va por la falta del monte donde está situada a Acrópolis, con su impresionante Odeón de Herodes Ático.

La entrada vale 12€ y nos servirá para más atracciones arqueológicas. Entramos por la puerta de los Propileos. Era tan temprano que nos encontramos con un pequeño grupo de soldados griegos que bajaban de la montaña (marcando el paso), supongo que los responsables de hizar la enorme bandera griega que ondea en lo alto.

Hacemos fotos al tempo de Nike Áptera, jónico, y sólo cruzar la entrada allí lo tenemos.

A la izquierda el Erecteón, con sus caríatides, y a la derecha la obra maestra del dórico, el Partenón. Casi 2500 años de mármol, cuna de la civilización. No puedo dejar de repetir que venir temprano ha sido un acierto.

Esto era la estrella del viaje, y el motivo para escojer Atenas, y lo vale, a partir de aquí ya todo iria en bajada. Al salir de allí arriba vamos hacia el estadio Panathinaikó, que el dia antes nos encontramos prácticamente cerrado.

La entrada incluye la posibilidad de visitar un pequeño museo montado en el interior con una muestra de todos los carteles olímpicos y las diferentes antorchas que se usaron. Es bastante interesante, pero lo impresionante es el estadio, de unas dimensiones mucho más que respetables para estar hecho a finales del siglo XIX imitando los estadios clásicos (los estadios tal y como los conocemos y los campos de fútbol, con alguna excepción, son pura arquitectura del siglo XX en adelante).

Remontamos por el parque que hay desde allí a la plaza Síntagma, y allí cogimos el metro. Queríamos ver el Pireo y para eso necesitábamos metro y transbordo, lo conseguimos sin perdernos. La parte donde nos deja el metro es poco agraciada, es desde donde salen los ferris hacia las islas, en verano tiene que ser un no parar. Después de almorzar en un lugar pequeño cerca del mercado (nos pusimos hasta arriba de pescado por 25€) llegamos a la parte de puerto deportivo, y aquí el paseo es más agradecido.

Volvemos al centro y al hotel a descansar un poco hasta la hora de salir a cenar. Queríamos cenar en Monastiraki pero acabamos en un rincón chulísimo de Plaka, un restaurante con música en vivo donde cenamos bastante bien por 39€. Sé que repito mucho los precios, es que me costaba creer que comiéramos dos personas por este precio.

Un par de fotos nocturnas de Plaka hechas con el movil para cerrar esta entrada.

Atenas, primer día (completo)

Nos levantamos, desayunamos en el hotel y nos dispusimos a pasear. El 25 de marzo, fiesta nacional, nos parecía que la Acrópolis estaba cerrada pero no así el museo que hay al pie de la montaña con todas la obras de arte que los ingleses no se llevaron al British Museum. Pero en Grecia la fiesta nacional significa ejército, y el desfile lo teníamos prácticamente en nuestro hotel.

Grecia tiene un ejército grande, sobretodo comparado con otros ejércitor de paises con una población similar. También tienen un conflicto con Turquía, sobretodo por la isla de Chipre, y Turquía es muy grande así que no parece que Grecia, pese a los recortes, reduzca efectivos militares.

El museo de la Acrópolis estaba abierto, es una visita obligada. Al mismo nivel que la Acrópolis en sí y el Partenón.

Las vistas del Partenón son constantes y se irán repitiendo mucho, no me pienso disculpar, ¡esto es un viaje a Atenas!

Saliendo de allí estábamos un poco sin saber a dónde ir, y decidimos tirar para el hotel y pasear por el parque que veíamos desde el comedor. Las columnas corintias del templo a Zeus Olímpico dejan intuir un templo de unas dimensiones colosales.

Llegábamos a un sitio conocido gracias a la televisión como escenario de manifestaciones. Aunque la situación en Grecia no ha mejorado tampoco encontramos un mal ambiente. Supongo que la gente se acostumbra a todo, o se resigna, en fin, en la plaza Síntagma aprovechamos para refugiarnos de la lluvia en un bar.

La guardia nacional, luego volveremos a ella.

Tiramos hacia Monastiraki, y nos encontramos con esta iglesia bizantina (con un aspecto que recuerda a nuestro románico) del siglo XI, la iglesia  Kapnikarea.

Y ya en seguida en el centro-centri de la zona de Monastiraki.

Una vez aquí remontamos hacia arriba, la calle que subía tenía unas buenas vistas y ¡ya era hora de probar una musaca! Es el plato nacional, y prácticamente todos los restaurantes lo preparan, el precio y la calidad pueden variar pero no es un plato ligero, aún así es ideal si tenéis que caminar.

El día anterior lo habíamos empezado a ver, pero hoy confirmábamos que se podía comer bien y barato en Atenas. No es una locura y hay que mirar precios antes de entrar, esto también.

Y el almuerzo, con las vistas, fue fantástico.

 

Queríamos visitar el Monte Licabeto, esto quería decir que teníamos que desandar el camino, volvimos por una calle menos turística y contemplamos una Atenas más real.

De nuevo en la plaza Síntagma pudimos ver el espectacular cambio e guardia. El uniforme parece ridículo, pero no os fiéis de los soldados con uniformes ridículos, la Guardia Suiza Pontificia tiene un uniforme absurdamente ridículo pero son un cuerpo militar de élite. Y juraría que es el mismo caso.

Al Monte Licabeto se llega con un teleférico. ¿Quiere esto decir que nos ahorraremos una subida? A medias. Es uno de esos teleféricos que van bajo tierra, y no se coge precisamente al pie, más bien a media montaña. Una montaña completamente urbanizada, o sea que a subir y hacer escaleras y resoplar… Después por 7€ el teleférico nos dejará en la cima de esta montaña (dónde debe hacer siglos que no se ven los lobos que le dan nombre).

Las vistas son espectaculares, se ve toda Atenas, sorprenden las dimensiones de la ciudad, es realmente muy muy grande.

Además, la luz y las nubes daban un aspecto fantástico, sobretodo hacia la parte del puerto.

Tirando de zoom no era difícil pillar los monumentos más destacados.

En algún momento teníamos que hacernos la típica foto.

De bajada se puso a llover con ganas y nos refugiamos en un bar, al salir fuimos de camino al hotel pasando por el estadio Panathinaikó, donde ya no pudimos entrar por la hora que era.

Se construyó en el siglo XIX, no es un monumento de la Grecia Clásica, pero fue dónde se celebraron los primeros juegos olímpicos de la era moderna en 1896.

Ya en el hotel aprovechamos para descansar un poco antes de ir a Plaka a cenar. Pero nos fuimos fijando en los nombres de las calles para no perdernos al volver. Comimos en una terraza de un bar, en una parte de calle en subida llena de escaleras y terrazas de bar. Comimos muchísimo y no nos pudimos acabar la comida, entre los dos no llegó a los 40€ en plena zona turística. Este iba a ser un viaje en el que disfrutaríamos comiendo.

Gracias a habernos fijado pudimos volver al hotel en seguida. Y nos convenía dormir, al día siguiente nos tocaba madrugón, ¡pero iba a valer la pena!

Atenas, llegada

Visitar Grecia y poder ver en persona el Partenón es una cosa que siempre me había interesado, con esta idea y poco más decidimos nuestro viaje de Semana Santa. También tenía interés en saber si podría leer los carteles con el griego clásico que apredí en 3º de BUP (hice letras puras).

La primera impresión del país no fue la mejor. El aeropuerto está conectado con la ciudad via metro, tren y bus, pero tanto el metro como el tren estaban en huelga, huelga absoluta y en todas las pantallas sólo se leía STRIKE, ni rastro de servicios mínimos, quizás ni existían. Yo estoy a favor de las huelgas en general y sólo me acordé de las madres de los trabajadores en una huelga (la huelga o lo que fuera de controladores aéreos de diciembre de 2010). Tocaría llegar a Atenas en bus.

El bus X95, por 6€ nos llevó a la ciudad. Un bus prácticament colapsado de gente, que hacía lo que buenamente podía, hicimos un buen rato de cola y después más de dos horas de viaje, enlatados y de pie, hasta llegar a la plaza Syntagma. Y desde allí andando hasta el hotel. Cuando preparábamos el viaje y mirábamos dónde alojarnos encontramos una oferta en un hotel de 4 estrellas y ni nos lo pensamos, era este.

Nos registramos, dejamos las maletas y salimos, eran casi las cinco y no habíamos comido, caminamos dirección a la Acrópolis y comimos alguna cosa parecida a un kebab, y ya con el apetito tranquilo caminamos por el paseo que hay rodeando la Acrópolis. Es la foto de Atenas, es el lugar, y a esa hora, con el cambio de luz del crepúsculo, era espectacular.

Fue una toma de contacto muy rápida con la ciudad. Y las primeras sensaciones no eran del todo buenas. La ciudad parece caótica y el tráfico es infernal, y las aceras estan muy hechas polvo, gran parte de la ciudad está así como dejada (no haré el chiste ese de “ya podrían repintar el Partenón”), quizás es un efecto de la brutal crisis que sufren o quizás este es el aspecto normal de la ciudad.

Nos habían recomendado para pasear y comer las zonas de Plaka y Monastiraki, y es lo que hicimos, y nos perdimos a la hora de volver al hotel. Una cosa buena de Atenas son los precions, mirando un poco es posible cenar a precios de lo más razonables, pero hay que mirar que allí (como aquí) también les encanta meter la gran clavada a los turistas.

This is Anfield

Esto fue una escapada de fin de semana para celebrar mi cumpleaños. Soy futbolero, moderadamente al menos, y una cosa que quería vivir era el ambiente en un campo de futbol inglés, y un campo que tiene una mítica especial que me hacía ilusión era el campo del Liverpool F.C., Anfield.

liverpool_2015_12Se dice de Liverpool que es una ciudad con dos cosas, los Beatles y el equipo de futbol (y el equipo es el Liverpool F.C., aunque los del Everton se quejen). Es bastante cierto, la ciudad vivía gracias al puerto y es la típica ciudad inglesa industrial, nada que ver con Londres.

livjlAterrizamos en el aeropuerto John Lennon, y allí cogimos un bus (el 82A) que nos dejó a tocar del Ibis donde nos ibamos a alojar enfrente del Albert Dock. Este hotel también está muy cerca del complejo (con estación de autobuses) Liverpool One, muy útil para volver o moverse por la ciudad en bus.

Dos cosas de la llegada a Liverpool: primero el tiempo, típicamente británico con lluvia y viento y frío… y luego los semáforos. Los semáforos en Liverpool parecen estar rematadamente mal colocados. Llegas a un paso de peatones y empiezas a buscar el semáforo al otro lado y no hay manera, hasta que girando la cabeza lo encuentras y no te explicas a quién se la ha ocurrido poner el semáforo allí. Para poder ver el semáforo y saber si puedes pasar tienes que girar la cabeza de manera que ves de cara los coches que vienen, y esto en un país donde los coches circulan al revés es un detalle. Tenemos tan interiorizado que los coches circulan por la derecha que no seríamos los primeros continentales atropellados por un coche que no hemos visto venir.

liverpool_2015_01Fuimos primero al Albert Dock, porqué lo teníamos ahí delante y porque comer algo empezaba a ser urgente.

liverpool_2015_02liverpool_2015_03liverpool_2015_04Era una escapada de dos noches fuera, aprovechamos esta primera tarde para pasear e intentar irnos refugiando de una climatología muy poco amable. Fuimos paseando, nos acercamos al centro, y pasamos por Chinatown donde cenamos. La verdad es que después de haber visitado Chinatowns com los de Londres, New York y sobretodo San Francisco, el de Liverpool nos pareció muy muy pequeño, muy poca cosa, de todos modos pudimos cenar bastante bien a un precio muy razonable (y con el tiempo que hacía las sopas entraban de coña).

liverpool_2015_05liverpool_2015_07También pasamos delante de The Cavern, y entramos un rato, hay un poco de confusión sobre el lugar donde tocaron los Beatles en sus inicios realmente, y como todos los bares de la zona quieren hacer negocio cuesta sacar algo en claro.

liverpool_2015_06liverpool_2015_10_1liverpool_2015_10_2Fuimos a dormir, el plato fuerte era el dia siguiente.

Tocaba visita a Anfield. Mi señora intentó comprar entradas pero fue imposible, se vendieron en 5 minutos. Nuestro plan era ir a Anfield que tendría un aspecto guapo en día de partido, hacer el tour por el campo y mirar si por un casual podíamos comprar dos entradas, si era que no pues veríamos el partido algún pub cercano.

liverpool_2015_08liverpool_2015_09liverpool_2015_10Buscamos un lugar donde tomar un desayuno inglés normalito (huevos, bacon, judías, tomates…), y después a esperar en el frío al bus que nos llevaba y dónde pude preguntar a otro pasajero “Is this Anfield?” al acercarnos al campo.

liverpool_2015_13Como aún faltaba para nuestro tour preguntamos si sería posible comprar entradas y fuimos hacia las taquillas. ¡Y sí! No estaban juntas (aunque sí muy cerca), y no eran baratas, pero hicimos las gracia y las compramos, veríamos el partido Liverpool contra West Bromwich Albion.

liverpool_2015_11Visitamos el campo, el museo, vimos el cesped y el único banquillo donde se sientan los dos equipos, nos comentaron que el vestuario visitante no está insonorizado para acojonar a los jugadores que el público rugiendo, y no pudimos visitar los vestuarios por ser match day, pero sí el pasillo. Los jugadores han de saltar al campo por un pasillo muy estrecho y con un cartel mítico.

liverpool_2015_14¡Y el campo!

liverpool_2015_15El partido era a las 4 de la tarde, así que buscamos dónde comer algo, tomamos hamburguesas en un pub cercano y ya estábamos en el campo un buen rato antes del partido. Las gradas estaban cubiertas y no se notaba la lluvia fina, y el ambiente era inigualable con el campo completamente lleno.

liverpool_2015_16Un detalle, antes del partido el público, todo el público, canta You’ll never walk alone, pone la piel de gallina:

El partido acabó con un 2-2, pero como el equipo de casa empató en tiempo de descuento coló como una victoria de los muchachos de Klopp.

liverpool_2015_17La salida fue complicada porque todas las calles de los alrededores estaban cortadas al tráfico y nos tuvimos que alejar bastante para poder coger un bus.Al final pillamos uno hacia Liverpool One que lo teníamos cerca del hotel.

liverpool_2015_18Entre una cosa y otra habíamos hecho el día, cenamos en el Albert Dock (concretamente aquí) y al salir hicimos algunas fotos nocturnas.

liverpool_2015_19liverpool_2015_20liverpool_2015_21Al día siguiente tocó deshacer el camino hacía el aeropuerto y volver a casa. Celebré mi cumpleaños haciendo algunas de las cosas que más me gustan, viajar y ver un partido en Anfield que era algo con lo que soñaba desde hacia tiempo.

liverpool_2015_22

Despedida en Venice

El último día tuvo muy poca historia, salimos del hotel y fuimos hacia Los Angeles, concretamente a un Motel 6 en Inglewood, al lado del LAX. Los Motel 6 son una cadena de hoteles muy presente en California, hoteles senzillos, baratos y fiables.

Después de los poco menos de 400 kilómetros de viaje no queríamos meternos en las autopistas, así que fuimos a lo seguro, fuimos a almorzar, pasear y pasar la tarde a Venice, que nos había gustado unos días antes. Comimos en el Sidewalk Cafe, yo concretamente una pizza Cormac McCarthy, que ya son ganas de poner un nombre de escritor a una pizza.

pizzaY ya con el estómago mejor, a pasear por el paseo marítimo de Venice.

venice_01venice_02venice_03venice_04Este skater vino a pedirme pasta por haberle hecho fotos, no pagué, creo que me insultó.

venice_05Ya hablé de Venice en esta otra entrada, es un buen lugar para pasar el rato, sobretodo si no tienes ganas de jugar a la lotería que suponen las autopistas, tanto te puedes pasar veinte minutos como dos horas para el mismo trayecto.

venice_06venice_07venice_08venice_09El cartel demuestra que son gente previsora. En ese paseo marítimo también es posible comprar recuerdos, y piezas de ropa, elegantes y de buen gusto como podéis ver en la foto.

spankY nada más, esto ya está.

venice_10venice_11venice_12Puesta de sol y final de viaje, un grandísimo viaje, el mejor que hemos hecho… ¡de momento!

sunset

Pacific Coast Highway

pch_01Esto se acababa, teníamos dos días para hacer la vuelta a Los Angeles y coger en el LAX el vuelo que nos traería de vuelta a casa (pasando por Estocolmo). Teníamos que recorrer la distancia que separava San Francisco de Los Angeles, con una parada en San Simeon para pasar la noche y si teníamos tiempo visitar el Hearst Castle (o el castillo de Ciudadano Kane, como prefiráis).

pch_02pch_03pch_04La ruta más rápida es por autopistas, pero trasteamos el GPS y fuimos siguiendo las indicaciones hacia PCH o Pacific Coast Highway, una de les primeras autopistas de los Estados Unidos y un paseo por un balcón sobre el mar. El Oceáno Pacífico por un lado y el Big Sur por el otro.

pch_05pch_06pch_07Y nada más, llevábamos algo de comer y bebida, le estábamos sacando partido a la nevesa comprada en Las Vegas. Coche y paisajes espectaculares, y una buena kilometrada.

pch_08Antes de llegar a San Simeon vimos un aparcamiento prácticamente a pie de playa lleno de gente, pero nadie bajaba a la playa. Había una colonia de leones marinos, y de hecho estaba prohibido acercarse (además tiene que ser peligroso).

pch_09pch_10pch_11pch_12pch_13Al llegar a San Simeon fuimos hacia el Hearst Castle, pero acababa de marchar el último grupo y ya no había visitas hasta el día siguiente. Pero al día siguiente teníamos que llegar a Los Angeles, así que sacrificamos esta visita (en realidad el sacrificio fue de mi señora, yo el castillo lo visité en un viaje anterior en el 2007).

pch_14pch_15pch_16pch_17pch_18En el hotel reservamos hotel para el día siguiente en Los Angeles y cerca del LAX, sabíamos lo que era el tráfico en esa ciudad y no queríamos riesgos. Y nos acercamos desde el hotel al mar, a la playa a disfrutar de las puestas de sol en el Pacífico y a hartarnos de hacer fotos.

pch_20pch_21pch_22pch_23pch_24pch_25pch_26Cenamos en un restaurante mejicano (juraría que este pero no estoy del todo seguro), y a dormir, el viaje se iba acabando.

pch_19

Libretas

No he sido nunca de diarios, para mi escribir es una manera de comunicar, decir algo a alguien, y decirme algo a mi mismo y además hacerlo por escrito… no le veía el sentido.

llibretes_04_cobertaprimera

Pero un buen día, en el lejano 2005, me compré una libreta, para nada en concreto, pero podía usarla para escribir cosas. No es un diario, son anotaciones sobre cualquier cosa, a veces apuntes o fragmentos de novelas. No era un diario, pero quizás un poco sí.

Primera anotación en la primera libreta y el punto de lectura que usé
Primera anotación en la primera libreta y el punto de lectura que usé

Cuando esa libreta se acabó ya tenía otra lista para seguir, y hasta ahora. De tarde en tarde releía cosas, pero al final he optado por guardarlas, cerradas en una caja.

llibretes_01_caixallibretes_02_caixaoberta

Son las libretas que van de 2005 a 2011. ¿Me paré ahí? No. He seguido, por tanto ahora ya hay 11 años de notas y apuntes y vete a saber qué.

llibretes_03_llibretes

Las libretas de la caja son una MiquelRius, una Moleskine, una de estas de piel (comprada en Papirvm), una Semikolon comprada en Berlín y otra de piel comprada en el mercado navideño de Santa Llúcia frente a la catedral de Barcelona. Las que no tengo en la caja son las más recientes, dos Moleskines (una de les cuales uso ahora).

Al margen de leyendas (probablemente inventadas) las Moleskine tienen una  buena medida, hojas blancas (odio las hojas con rayas), una tapa rígida, esquinas recondeadas. Son bastante lo que necesito, aunque siempre estoy atento y para cuando se acabe la libreta actual estoy pensando en una Leuchtturm1917, por probar y además las libretas de esa marca llevan las páginas numeradas y les puedes poner nombre o título y personalizarla del todo.

La última fecha en una libreta de la caja
La última fecha en una libreta de la caja

Por cierto, ¿Moleskine y Leuchtturm1917 podrían tener el detalle de tener opción de página web en catalán, no? Bien la tienen en castellano pese a ser marcas italiana la primera y alemana la segunda.

Ahora esto de las libretas parece una cosa en expansión, propia de hipsters. Nada de libretas baratas para ir a la escuela, no, libretas caras, hay un poco de pose en todo esto. La verdad es que no es práctico. Se escribe con el ordenador, usar una libreta implica doble trabajo en caso que quieras aprovechar algo de lo que has escrito. Hay que descifrar lo que hay escrito (no es tan fácil como parece) y teclearlo… Así que la pregunta sería ¿por qué? La respuesta, como en las cosas que molan en esta vida: Ni idea.